Lo que te limita: la cuota o los ahorros
Casi todo el mundo mira solo la cuota, pero hay dos límites. El primero es la tasa de esfuerzo: la parte de tus ingresos que se va en cuotas. El segundo son los ahorros, porque el banco no financia el 100 % y la compra tiene impuestos y gastos que no entran en la hipoteca.
En el ejemplo, una pareja que ingresa 3.600 € al mes podría pagar una cuota de hasta 1260 €, que da para una vivienda de unos 378.397 €. Pero con 45.000 € ahorrados solo llegan a 140.625 €: lo que les frena son los ahorros, no el sueldo.
La tasa de esfuerzo
Es la suma de todas tus cuotas entre tus ingresos netos. Los bancos ponen el techo en el 35-40 %, pero que te lo concedan no significa que sea cómodo: con un 30 % o menos te queda margen para imprevistos y para seguir ahorrando.
Si el tipo sube
Con una hipoteca variable, la cuota cambia con el euríbor. La calculadora te enseña cuánto subiría si el tipo aumentase dos puntos: si con esa cuota no llegas a fin de mes, la operación es demasiado ajustada.
Sobre cómo piensa un banco cuando le pides dinero, escucha lo que se ha hablado de hipotecas en el podcast.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto me presta el banco?
Depende de dos cosas: que la cuota no pase de su tasa de esfuerzo (normalmente entre el 35 y el 40 % de tus ingresos netos) y que pongas la parte que no financia, que para vivienda habitual suele ser el 20 % del precio más los impuestos y gastos.
¿Qué ingresos cuenta el banco?
Los estables: nómina, pensión o los de autónomo con varios años declarados. Los alquileres de otros pisos se suelen contar solo en parte y, a veces, solo si están declarados al menos un par de años.
¿Por qué necesito ahorros si el banco me financia el 80 %?
Porque además del 20 % de entrada hay que pagar los impuestos de la compra (ITP en vivienda usada o IVA en obra nueva), notaría, registro y gestoría. En total, con ahorros de entre el 30 y el 35 % del precio vas justo.
¿Y si compro para invertir?
El banco suele financiar menos (en torno al 70 %) y mira tu tasa de esfuerzo igual. Para saber si el piso merece la pena, analiza su rentabilidad y su flujo de caja con la calculadora de Rentexa.
