Mente · Cuerpo · BolsilloExtra #314 min

Disciplina sin progreso: la trampa de los días y años iguales

Episodio en solitario en el que Ruben completa la frase «la maldición de la disciplina es que todos los días parecen iguales, la de la indisciplina que todos los años lo parecen» con una tercera opción: días iguales y años iguales. Lo explica con un fondo indexado de 300 € al mes al 7 %, con su primera vivienda en alquiler que le daba 180 € al mes y con su forma física a los 44 años. Sostiene que la disciplina es un multiplicador y no una brújula, y da cuatro señales para detectar si uno está atrapado. Cierra con su sistema de revisiones semanales, mensuales y anuales y con la pregunta «¿qué parte de este año no podría haber pasado el año pasado?».

Capítulos

  1. 0:00La frase que está incompleta
  2. 1:06Movimiento no es progreso
  3. 2:20La maldición de la disciplina: la cuota 37 de tu hipoteca
  4. 2:50300 € al mes durante 20 años
  5. 3:51Por qué la mayoría abandona
  6. 4:31Mi primera vivienda: 180 € al mes
  7. 5:15Mismo desayuno, misma cena, más en forma a los 44
  8. 6:30La indisciplina es divertidísima
  9. 7:19La comodidad de la nómina
  10. 7:39Por qué dejé mi trabajo
  11. 8:20La tercera trampa: días iguales y años iguales
  12. 9:52La disciplina es un multiplicador, no una brújula
  13. 10:334 señales de que estás atrapado
  14. 11:16Mi sistema: días aburridos, revisiones incómodas
  15. 12:30La pregunta que te va a incomodar
  16. 13:20Mi respuesta
  17. 13:50Elige tu aburrimiento

Ideas clave

  1. 0:15Existe una tercera opción peor que las dos de la frase: la gente que se levanta a las 6, no falla un día, va al gimnasio, tacha todas sus tareas y diez años después sigue en el mismo punto.
  2. 1:27Movimiento no es progreso: el indisciplinado vive cada día un estímulo nuevo, pero al hacer zoom out no hay desplazamiento, y el cerebro distingue mal entre ambas cosas.
  3. 2:49Con 300 € al mes en un fondo indexado al 7 %, tras un año hay 3.700 € (100 de ganancia), a los 10 años unos 50.000 € (36.000 aportados) y a los 20 unos 150.000 € (72.000 aportados). En los segundos diez años se gana el doble que en los primeros, haciendo lo mismo.
  4. 3:31El resultado de la disciplina llega tarde y de golpe, y por eso la mayoría abandona: no aguanta la sensación de que no pasa nada justo en los primeros años, cuando más motivación necesita.
  5. 4:30Su primera vivienda le daba 150-180 € al mes y sus amigos le decían que no merecía el lío; para él era una bola de nieve que, con 10 o 12 viviendas, sí cambia la vida.
  6. 9:09Sin carga progresiva la disciplina solo mantiene: quien lleva 3 años con los mismos pesos y repeticiones tiene el mismo cuerpo, igual que quien ahorra sin fallar en una cuenta al 0 % mientras la inflación se lo come.
  7. 9:41La disciplina es un multiplicador, no una brújula: si haces lo correcto te da años distintos y, si no, la misma vida con mejor horario; el profesional de 15 años puede tener un año de experiencia repetido 15 veces.
  8. 11:14Su regla es «días aburridos, revisiones incómodas»: 10 minutos semanales para fijar y revisar el objetivo, una hora al mes y, al final del año, la pregunta de qué no podría haber pasado el año anterior; si la respuesta es nada, algo falla.

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Transcripción completaTodo lo que se dice, quién lo dice y en qué minuto.

0:00 Ruben: Hay una frase que dice, la maldición de la disciplina es que todos los días parecen iguales, la maldición de la indisciplina es que todos los años parecen iguales. La leí hace poco y la verdad es que no me la puedo quitar de la cabeza porque es verdad, pero creo que está incompleta. Le falta una 3º opción, que es la peor de todas, que es la de la gente que se levanta a las 6, que no falta un día al trabajo, que va al gimnasio, que tacha todas las tareas de su lista y que, 10 años después, sigue en el mismo punto en el que estaba. En este vídeo te voy a explicar las 3 con números de inversión, con mi propio cuerpo como ejemplo y con el sistema que uso para no caer en la 3º, y al final te voy a dejar una pregunta que, si la contestas con honestidad, te va a incomodar un poco. Para quien no me conozca, soy Rubén, invierto en inmuebles, tengo varias viviendas en alquiler y hace 2 años dejé mi trabajo por cuenta ajena para dedicarme a mis proyectos. Ahora mismo estoy construyendo Rentexa, un software para gestionar inmuebles, y estoy metido en la compra de una gestoría. Te cuento esto no para venderte nada, sino porque todo lo que deba saber en este vídeo lo he vivido desde los 2 lados. He tenido años iguales y ahora tengo días iguales, y te aseguro que prefiero esto. Pero veamos esto por partes. Lo que me gusta de esta frase es que no habla de fuerza de voluntad, habla de percepción, de cómo notamos o no notamos que estamos avanzando. Cuando eres disciplinado, el problema no es el esfuerzo, el problema es que no ves nada, haces lo mismo el lunes, el martes, el miércoles y no pasa nada visible, no hay recompensa, no hay ningún aplauso, entonces, no hay un antes y un después que puedas ver. Y cuando eres indisciplinado, pasa justo lo contrario, cada día pasa algo nuevo, hay nuevo estímulo, te sientes vivo en movimiento, haces cosas distintas, pero cuando haces zoom out, no hay ningún desplazamiento.

1:38 Ruben: Esa es la diferencia entre movimiento y progreso, y nuestro cerebro es malísimo distinguiendo una cosa de la otra. Hace unos años yo estaba igual. Yo notaba que sí, que cada día tenía una cosa, que ahora estaba haciendo aquí un proyecto, que mañana tenía otro proyecto distinto, que tenía un cliente nuevo, que estaba gestionando personas nuevas, pero me di cuenta de que al final estaba en el mismo punto, estaba atrapado en un trabajo que sí me gustaba, pero que no me llevaba hacia lo que yo quería, que era disponer de más tiempo libre y disponer de recursos suficientes para centrarme en cosas que me motivasen aún más. Así que vamos a empezar por la parte del dinero, que es donde todo esto queda mucho más claro. Nadie celebra la cuota número 37 de la hipoteca que estás pagando, y tiene sentido que no la celebres, porque los primeros años de una hipoteca, la mayor parte de lo que estás pagando son intereses. Amortizas poquísimo capital, pagas, pagas y la deuda casi no baja. Si solo miras la cuota 37, pensarías que no estás haciendo nada, pero esa cuota, junto con las otras 200 y pico que te quedan, es la que dentro de 20 años hace que ese piso sea tuyo, y mientras tanto, lo paga el alquiler. Ahora, un ejemplo con números. Imagina que metes 300 euros al mes en un fondo indexado con una rentabilidad media del 7 por 100, algo que es bastante factible. Después del 1º año, tienes 3700 euros, has puesto 3600 y has ganado 100 euros. Ridículo, nadie se motiva por 100 euros. A los 10 años, tienes unos 50000 euros, has puesto 36000. Bien, pero nada espectacular. ¿Qué pasa a los 20 años? A los 20 años, tienes unos 150000, pero tú solo has puesto 72000, es decir, has duplicado.

3:19 Ruben: Fíjate en esto, en los siguientes 10 años, ganas el doble que los primeros 10, haciendo exactamente lo mismo, los mismos 300 euros, el mismo día del mes, la misma aportación aburrida. Esa es la maldición de la disciplina, el resultado llega tarde y llega de golpe. Y los primeros años, que es cuando más necesitas motivación, porque estás empezando, son justo los años en los que no ves nada, y por eso la mayoría abandona. No es porque no sepas lo que tienes que hacer, porque lo tienes muy claro, sino porque no aguantas la sensación de que no está pasando nada. Imagínate esto, empiezas en el gimnasio, llegas el 1º día, el lunes haces tu rutina, vuelves el miércoles, vuelves el viernes, y así, durante un mes, vas viendo cambios muy, muy cortitos. Y aquí es donde la mayoría va a abandonar. ¿Por qué? Porque estás diciendo, es que esto no sirve de nada. El 1º mes no vas a ver resultados. El 2º, es posible que empieces a ver algo, pero no lo suficiente. Pero, de repente, cuando te miras al 3º mes en el espejo y lo pones en perspectiva con el 1º mes, ves ese cambio, y ahí es cuando te das cuenta de que día a día tu pecho no sube, tus bíceps no son más grandes, tu barriga no mengua, pero llega un momento en el que cuando miras el 1º y el 3º te das cuenta de que sí estás haciendo algo. Esto es como cuando yo empecé a invertir, mi 1º vivienda, pues yo me la compré, yo tenía mi hipoteca, y yo veía, pues que sí, que me daba 150 o 180 euros, que lo que me decían mis amigos y gente de mi círculo me decía, es que para 180 euros te estás metiendo en este lío. Bueno, me he metido en este lío de 180 euros porque mi idea es que a esos 180 mañana pueda sumar otra vivienda que me dé 200, y a la siguiente vez puedo sumar 2 viviendas a la vez que me den otros 200 cada una y ya son más, es decir, haciendo una bola de nieve.

5:00 Ruben: Claro, cuando al ver desde fuera, esos 180 euros no mueven tu aguja, no te cambian la vida, pero cuando empiezas a poner una, otra y otra, y te juntas con 10, 12 viviendas, ahí es cuando dices, ahora sí. Con el físico te pasa exactamente lo mismo, y aquí te puedo hablar en 1º persona. Cuando te pones en forma, todos los días te parecen. Vas al gimnasio, haces los mismos ejercicios durante meses, comes lo mismo, duermes a la misma hora, no hay nada de sexy en eso. Yo, por ejemplo, repito casi siempre el desayuno y la cena, o sea, es desayuno y cena lo mismo. ¿Por qué? Porque sé que funcionan, porque no tengo que pensar, yo desayuno lo mismo y, prácticamente, siempre ceno lo mismo. ¿Por qué? Porque cada decisión que no tomo es energía que tengo para otra cosa. Y me lo dicen mucho, que que es aburrido comer siempre lo mismo. Es la misma gente que luego me pregunta cómo es que estoy más en forma a mis 44 años que a mis 24 años. Y te lo digo ya, si es que no hay ningún secreto, Hay x años de hacer lo mismo cuando no apetecía. Punto, nada más. Entonces, los últimos 5 años me he tomado el entrenamiento bastante en serio, y ahora mismo te puedo decir que, si me viesen chavales de 25 años, es probable que dijesen que quieren estar como yo, no solo a mi edad, sino a la suya. Y también te digo que muchos de mis amigos me preguntan cómo es posible que teniendo 44 años esté como estoy. Y lo que les digo es fácil, es cuestión de hacer, hacer, hacer y no dejar de hacer. En definitiva, cada día es igual, sí, pero al cabo de un año te miras al espejo y no eres la misma persona. Pero ahora hablemos de la otra cara, y aquí voy a ser muy justo, la indisciplina es divertidísima.

6:39 Ruben: Sí, es que lo tiene todo. Ahora, un curso nuevo, ahora, una herramienta nueva, ahora, un libro de productividad nueva, una idea de negocio cada nueva semana, un plan de entreno que empiezas con muchísima ilusión y que dura 10 días, porque te das cuenta de que ha salido otro que todavía es mejor. Cada día es distinto, cada día hay una chispa, y eso se siente muy bien, porque al cerebro le gusta la novedad. La novedad se siente como, estoy progresando, pero no. Llega diciembre, miras atrás y estás exactamente donde empezaste. Con 12 cursos a medias, la misma cuenta corriente, tu cuerpo apenas ha cambiado, y hay una versión de la indisciplina que es todavía más traicionera, porque no parece indisciplina, y es la comodidad. No digo que tener nóminas sea malo, ojo, que hay gente muy feliz y que le va muy bien con su trabajo, pero una nómina estable puede darte días variados en lo pequeño, una reunión distinta, un proyecto nuevo, un compañero nuevo, años idénticos en lo grande, mismo sueldo más IPC, si tienes suerte, misma posición, mismo patrimonio. Pero al final te falta algo, y es lo que me faltaba a mí cuando yo estaba en mi empresa. Yo estaba muy bien, ganaba bastante dinero, pero, al final, todos los años era lidiar con lo mismo, mismos proyectos que al final van avanzando metiendo una funcionalidad nueva, misma gente que al final se convierten casi en tu familia, porque los ves más que a tu familia, pero faltaba el, oye, ¿y dónde está lo mío, no? ¿Dónde están mis cosas? ¿Dónde está lo que yo quiero hacer? Esa fue la chispa que dije, bueno, quiero dedicar más tiempo a mi hijo, quiero dedicar más tiempo a otros proyectos que yo quiero hacer, necesito salir de aquí, y es cuando empecé a mirar cómo podía hacer eso, precisamente, con inversión.

8:21 Ruben: Y ahora sí, lo que dije al principio, la frase habla de 2 opciones, días iguales o años iguales, pero se olvida de una 3º, que es días iguales y años iguales. Y esta es la peor. Esta es la trampa de la gente disciplinada, que te levantas a la misma hora, que haces tus ejercicios, que cumples tus tareas, que no fallas un día, eres constante, eres responsable, y la aguja no se mueve. Te pongo un ejemplo que lo explica perfecto, el gimnasio. Hay gente que va al gimnasio 5 días a la semana durante años y los ves, no fallan, el tío está ahí o la tía siempre están ahí. Pero ¿qué pasa? Usa los mismos pesos, hacen las mismas repeticiones, la misma rutina desde hace 3 años y su cuerpo está igual que hace 3 años. Evidente. Y alguien me diría que no son disciplinados, porque yo creo que son muy disciplinados, pero ¿avanzan? Ahí sí que no. Porque el músculo no crece al ir al gimnasio, crece porque le pides cabeza un poco más. Sin la carga progresiva, la disciplina solo mantiene. Y esto pasa en todo, pasa en el dinero. La persona que ahorra religiosamente todos los meses sin fallar 1, pero lo deja en una cuenta al 0 por 100 mientras la inflación se lo come, es muy disciplinado, pero la dirección que está tomando es totalmente equivocada. También te pasa en el trabajo, el profesional que lleva 15 años haciendo muy bien lo mismo. No tiene 15 años de experiencia, tiene un año de experiencia repetido 15 veces. Y pasa a los proyectos, el emprendedor que trabaja 12 horas al día puliendo a alguien que nadie ha pedido. La disciplina es un multiplicador, no una brújula, multiplicas lo que ya estás haciendo. Si haces lo correcto, te da años distintos.

9:55 Ruben: Si no lo es, te da la misma vida, pero con mejor horario. Y aquí la parte incómoda. ¿Nunca te has sentido satisfecho tachando cosas de una lista? Es una sensación buenísima, y es algo que a nuestro cerebro le gusta porque generas dopamina, te da el control, te da la sensación de que estás haciendo las cosas bien. El problema es que esa sensación tapa la pregunta importante, ¿esto que hago me lleva hacia algún sitio? Esto le pasa muchísimo a las personas muy exigentes consigo mismas, que confundimos cumplir con avanzar, y como cumplimos, no nos atrevemos a parar a mirar, porque parar a mirar podría significar descubrir que llevamos años apuntando mal. Te voy a dejar 4 señales para saber si tú eres de esos. La 1º, si tus números llevan más de un año igual, tu peso, tus ingresos, tu patrimonio, tus clientes, lo que sea que te importe, si no se mueven y tú no has fallado un día, no es un problema de. La 2º, solo mides el esfuerzo, no los resultados. Cuántas horas trabajas al día, cuántos días has ido al gimnasio, cuántas tareas has completado, pero no miras qué ha cambiado gracias a eso. La 3º es que no sabes explicar para qué haces algo más allá de por qué toca. Si la única razón de una rutina es que ya rutina, empieza a sospechar. Y la 4º, la más reveladora, es que te da miedo parar, no por pereza, sino porque parar te obliga a mirar, y eso a veces da miedo. Si te has reconocido en 2 o más de estas, sigue viendo el vídeo, porque te voy a decir lo que me ha funcionado a mí para no caer en esta trampa. Mi regla es sencilla, días aburridos, revisiones incómodas.

11:27 Ruben: En el día a día acepto la repetición, mismo desayuno, mismos entrenamientos, mismas rutinas. No necesito que cada día sea memorable, necesito que sea útil. No busco la motivación, busco que las cosas se hagan, pero cada cierto tiempo paro. Y cuando paro, soy muy duro conmigo mismo. Cada semana, lo que hago es escribir cuál es el objetivo de esa semana. 10 minutos me lleva. Y, al final de la semana, repaso lo que he hecho y me hago una única pregunta, que es, ¿lo que he hecho esta semana me he acercado a algo o solo me he mantenido ocupado? ¿Ese objetivo de la semana lo he cumplido o simplemente he tachado tareas que no tenían nada que ver? Y cada mes lo que hago es un poquito más, que es una hora, porque lo que he hecho antes de empezar el mes es poner unos objetivos de ese mes. Igual que tengo objetivos de semana, tengo objetivos al mes que es a más alto nivel, y aquí lo que miro es qué he dejado de hacer, qué he empezado, qué he abandonado, y si hay algo que estoy haciendo por inercia. Y, al final del año, la pregunta grande sería la que te prometí al principio, ¿qué parte de este año no podría haber pasado el año pasado? Si la respuesta es nada, algo falla. Da igual lo disciplinado que hayas sido, va ser la dirección equivocada. Y si la respuesta es muchas cosas, perfecto, tú sigues siendo aburrido porque te está funcionando. Por ejemplo, si hace un año yo no podría haber estado un miércoles en Barcelona visitando a unos amigos o no podía haber estado un jueves por la tarde grabando un podcast porque me apetecía, significa que no estoy moviendo la aguja hacia donde quiero.

13:03 Ruben: Así que hazlo ahora, pausa este vídeo y contesta esta pregunta, ¿qué parte de este año no podría haber pasado el año pasado? En serio, si te atreves, déjamela en los comentarios, que yo los leo y te contestaré. ¿Quieres que te conteste yo a esta pregunta? Pues, mira, pues todos mis días se parecen muchísimo, ¿vale? Estoy con Rentexa, que estoy metiendo cosas nuevas, estoy con el tema de la gestoría, que estoy ya preparando cómo va a ser, preparo los guiones para los podcasts, los grabo, los edito, y todo esto es repetición, repetición. Todos los días parecen iguales. Muy poco épico, la verdad, como se suele decir. Pero si comparo este año con el de hace 2, cuando todavía trabajaba por cuenta ajena, es que no se parece en nada. Y esa es la única métrica que a mí me interesa de verdad, porque al final no hay ninguna opción sin aburrimiento, solo eliges dónde lo pones, o te aburres en los días o te aburres en los años, o si no tienes cuidado, te aburres en los 2. Así que yo prefiero un martes monótono a llegar dentro de 10 años al mismo punto. Si quieres leer esto con más calma, lo escribí en mi substack, comprar y construir, y te lo dejo en la descripción. Y si este vídeo te ha removido algo por dentro, pues nada, suscríbete porque de estos va a haber más. Nos vemos en el próximo.

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